
EL ALOE VERA
El aloe vera es una planta liliácea. Su aspecto carnoso y sin hojas finas hace que se parezca a un cactus, pero como ya mucha gente sabe, no lo es. Es una planta de las llamadas "suculentas" porque posee un jugo viscoso que es de hecho la mayor parte de la planta. Precisamente ese jugo es el que convierte al Aloe Vera en una "planta milagro", una planta curativa con una incontable cantidad de propiedades que además no dejan de crecer a medida que se investiga. (De ahí aquel chiste de Forges: ¿en qué se parece el Aloe Vera a la "Operación Malaya"?)
La riquísima composición del jugo de Aloe Vera, la cantidad de vitaminas, aminoácidos, minerales, polisacáridos, enzimas, sales minerales y oligoelementos, algunos de ellos muy poco abundantes en la mayor parte de los alimentos que ingerimos habitualmente, hacen que posea una enorme cantidad de propiedades curativas y beneficiosas para la salud. Tantas que el estudio de las mismas no se da aún por concluido.
A veces, es difícil de entender que una misma sustancia pueda ayudarnos en la curación de la artrosis, la psoriasis, las hemorroides, el asma y la digestión, por poner unos ejemplos. La explicación es sencilla.
Por una parte el Aloe Vera, como es obvio, es un producto de la naturaleza, no es un medicamento, es una planta, no se ha formulado para la curación específica de ninguna enfermedad. A nadie le extraña escuchar que el aceite de oliva es un antioxidante natural, y que por tanto retrasa el envejecimiento, pero que además ayuda al colesterol bueno y aplicado en zonas secas nutre la piel. Pues bien, del mismo modo el Aloe Vera tiene múltiples y muy diferentes aplicaciones, pero en mucha mayor medida, puesto que su composición es particularmente compleja y riquísima.
Por otra parte, las aplicaciones del Aloe Vera tienen siempre una explicación científica. Las enfermedades o procesos en los que el Aloe Vera ingerido puede ayudar son aquellas que están relacionadas con sus principios activos (que son muchos, como hemos dicho) o bien aquellos procesos en los que la carencia de minerales, enzimas o vitaminas es determinante. Además, aplicado sobre la piel tiene un efecto calmante, antiinflamatorio y sobre todo regenerador. Es espectacular el efecto de la aplicación del gel de aloe vera puro (o bien la pulpa de la planta) directamente sobre una quemadura. Quien lo ha visto no duda del efecto curativo y regenerador del Aloe Vera.
El aloe vera es una planta liliácea. Su aspecto carnoso y sin hojas finas hace que se parezca a un cactus, pero como ya mucha gente sabe, no lo es. Es una planta de las llamadas "suculentas" porque posee un jugo viscoso que es de hecho la mayor parte de la planta. Precisamente ese jugo es el que convierte al Aloe Vera en una "planta milagro", una planta curativa con una incontable cantidad de propiedades que además no dejan de crecer a medida que se investiga. (De ahí aquel chiste de Forges: ¿en qué se parece el Aloe Vera a la "Operación Malaya"?)
La riquísima composición del jugo de Aloe Vera, la cantidad de vitaminas, aminoácidos, minerales, polisacáridos, enzimas, sales minerales y oligoelementos, algunos de ellos muy poco abundantes en la mayor parte de los alimentos que ingerimos habitualmente, hacen que posea una enorme cantidad de propiedades curativas y beneficiosas para la salud. Tantas que el estudio de las mismas no se da aún por concluido.
A veces, es difícil de entender que una misma sustancia pueda ayudarnos en la curación de la artrosis, la psoriasis, las hemorroides, el asma y la digestión, por poner unos ejemplos. La explicación es sencilla.
Por una parte el Aloe Vera, como es obvio, es un producto de la naturaleza, no es un medicamento, es una planta, no se ha formulado para la curación específica de ninguna enfermedad. A nadie le extraña escuchar que el aceite de oliva es un antioxidante natural, y que por tanto retrasa el envejecimiento, pero que además ayuda al colesterol bueno y aplicado en zonas secas nutre la piel. Pues bien, del mismo modo el Aloe Vera tiene múltiples y muy diferentes aplicaciones, pero en mucha mayor medida, puesto que su composición es particularmente compleja y riquísima.
Por otra parte, las aplicaciones del Aloe Vera tienen siempre una explicación científica. Las enfermedades o procesos en los que el Aloe Vera ingerido puede ayudar son aquellas que están relacionadas con sus principios activos (que son muchos, como hemos dicho) o bien aquellos procesos en los que la carencia de minerales, enzimas o vitaminas es determinante. Además, aplicado sobre la piel tiene un efecto calmante, antiinflamatorio y sobre todo regenerador. Es espectacular el efecto de la aplicación del gel de aloe vera puro (o bien la pulpa de la planta) directamente sobre una quemadura. Quien lo ha visto no duda del efecto curativo y regenerador del Aloe Vera.





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